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domingo, 5 de enero de 2020

El Sexenio Democrático. Revolución y cantonalismo.

El periodo que va desde 1868 a 1874, constituye, no solo en España, también en otras partes de Europa y el mundo, el inicio y culminación de procesos, vease la Comuna de París (1871), la Restauración Meiji (1866-1870) y el fin de la Rebelión Taiping en China, finalizada en 1864. Es decir, es un momento histórico de "viraje", donde las viejas formas mueren y surgen otras nuevas, según el planteamiento marxiano. 
Dentro de España, el Sexenio Democrático presenta muchas caras, todas distintas y con gran trascendencia, esto es curioso ya que en un país tan anclado en la tradición, propone una serie de proyecciones para el futuro, muchas, como el cantonalismo, optado entre otros por el protagonista de este blog, Antonete Gálvez.
En mi opinión, un periodo de seis años que abarca una monarquía, dos formas distintas de república, dos constituciones (una de ellas no nata), una guerra colonial, dos guerras civiles y una incesante contradanza de Juntas, es digno de estudio, aunque aquí me centraré en la dimensión social.
Durante el Sexenio, desde el punto de vista social ofrece la culminación del ciclo revolucionario burgués liberal y abre otro ciclo protagonizado por las clases populares. Ampliando más en este último aspecto, el proletariado fragua durante los primeros años 60 del siglo XIX el proceso de organización obrera, como la constitución de la Federación Regional Española de la AIT (1870). En el seno del movimiento obrero habrá fragmentaciones, con tres corrientes principales: aliancistas, sindicalistas y cooperativistas. En el año 1873 la Internación mantendrá una actividad constante, sobre todo tras el golpe de Estado de Pavía en 1874, acabando con la I República, de la que hablaré en otra entrada más adelante. 





Lo que quiero decir es que es aquí es donde realmente comienza el movimiento proletario en España, irrumpiendo con firmeza en la dialéctica social española, manteniendose hasta bien entrado el siglo XX. Esto explica como un simple labrador, puede poner en jaque a un Estado mediante una revolución, si bien es cierto que Antonete no actuó solo, gran parte de los revolucionarios que llevaron a cabo la creación del efímero Cantón de Cartagena, pertenecían a las clases más humildes.
El Sexenio se presenta de una parte, como una coyuntura en la que confluyen un conjunto de procesos económicos, sociales y políticos que vienen de muy atrás, de otra parte, como una especie de crisol de arranque de una nueva dialéctica histórica, también económica, social y política. La compleja dinámica que a partir de aquí irrumpe en la historia española, dará lugar a la conformación de lo que se caracterizará como "España oficial y España vital". Por todo lo expuesto, este periodo es clave en el verdadero inicio de la España contemporánea.
Antes de cerrar esta entrada me gustaría hacer un apunte sobre el cantonalismo, que surge en ese ambiente de federalismo e internacionalismo. El cantonalismo es la máxima expresión regionalista, irrumpiendo como una protesta revolucionaria, deponiendo las autoridades del gobierno central y tomar el poder en casi todas las ocasiones por la fuerza. En Andalucía por ejemplo, el cantonalismo se expresó en las capitales de provincia como Sevilla, Cádiz o Granada, así como en otros pueblos, véase Bailén, Andújar, Algeciras, Tarifa... Sin embargo, en la zona de Murcia, el Cantón se proclamaría en la región, pero muy pronto se vio reducido a la ciudad de Cartagena. Es decir, el fenómeno anticentralista que se llevó a cabo tuvo muchas modalidades y todas fueron distintas, siendo un movimiento complejo y dificil de concretar.
Espero que esta entrada sirve para entender los momentos de convulsión interna que se vivían en la época de Antonete Gálvez.

Bibliografia:
  • Lacomba Abellán, J. (1993): "Reflexiones sobre el Sexenio Democrático: Revolución, Regionalisno y Cantonalismo". Anales de Historia Contemporánea. nº2. pp. 19-31.








sábado, 4 de enero de 2020

La revolución de 1868.


Como sabemos, Antonete Gálvez nació en el año 1819, pero su protagonismo y fama no llegaría hasta después de la revolución de septiembre de 1868, llamada "La Gloriosa", por lo que es necesario conocer la situación política y social del momento.

Tras el final de la guerra carlista en 1840, se consolidó el Estado liberal en España, sustentado por tres pilares, estos son: la Corona, el ejército  y los partidos dinásticos, es decir, que apoyaban a la reina Isabel II. Realmente será la Corona la que articule la política, ya que resultaba imposible crear  alternativas políticas reales. El modelo del liberalismo doctrinario impediría que se vieran representados determinados grupos sociales, lo que causaría malestar, lo que incubaría la revolución, cuyo objetivo era el destronamiento de la reina. 

Hay que tener claro, que tras el proceso revolucionario iniciado en septiembre de 1868, los cambios son en el sistema política y en la forma de régimen, es decir, la I República (1873-1874). También conviene tener en cuenta que fue una revolución social y política, protagonizada por una parte de la burguesía, mostrando la consolidación de su poder, compartido con otras clases sociales. Importancia hay que darle al mundo de la burguesía, ya que estos depositaron sus intereses en la construcción de la red de ferrocarril en España, ligado a la política, ya que esta red se basó más en voluntades políticas que en el posible desarrollo económico, y cuando este negocio fracasó en 1866 la situación económica del Estado se volvió más frágil aún, y las miradas se pusieron sobre la Corona. A todo esto se sumó el aumento de la presión fiscal ejercida por Narváez en 1867.



 [Alegoría de la Gloriosa, 1868]


Por lo que la Revolución de 1868. responde a la necesidad de superar el desajuste entre los intereses mayoritarios del bloque en el poder y la burguesía, acompañada por los demás grupos sociales. Las anteriores experiencias de los pronunciamientos militares en el siglo XIX español dejaron claro que el cambio político sería imposible con ayuda de soldados, es decir, se necesitaba movilizar a las masas populares, en la cual existía un profundo descontento. Haciendo que en esta revolución confluyan diversos proyectos revolucionarios en torno a una eje fundamental.

En resumidas cuentas, la revolución política iniciada en Cádiz, con el pronunciamiento de Prim y Topete en septiembre de 1868, que acabará destronando a Isabel II y propiciando una gran cambio político en España, comienza con el proyecto político de la pequeña burguesía democrática, que presenta características de revolución popular del campesinado y del proletariado industrial. También esta revolución será el último movimiento revolucionario donde las clases populares ejercen un apoyo a los burgueses, que al final no consiguieron compensaciones por parte de los grupos a los que apoyaron, los cuales les prometieron reformas de carácter social y económico, por lo que tras este proceso revolucionario las clases populares comenzaran un proceso de toma de conciencia, es decir, se marcarán objetivos propios, diferenciándose y distanciándose de la burguesía.


Bibliografía
  • Forner Muñoz, S. (1983): "Estado y clases sociales en la Revolución de 1868", Anales de la Universidad de Alicante. Historia Contemporánea nº2. pp. 83-108.

El Huerto de San Blas, un abandono consciente.

Saludos, hoy me gustaría poner el acento en la casa de Antonete Gálvez, su abandono y comparar lo que se ha hecho con otra casa de un perso...